Análisis | Chaco Sin Fronteras — Con la Expo Rodeo Trébol celebrando sus Bodas de Oro en agosto y el Día Mundial de la Leche todavía fresco en el calendario cooperativo, conviene mirar la industria láctea chaqueña más allá del discurso de aniversario. Los datos públicos —de cámaras sectoriales, cooperativas, calificadoras de riesgo y del propio ente recaudador— dibujan una historia más compleja que la de un rubro en ascenso permanente: es la de una cuenca que fundó la industria láctea moderna del país, pero que hoy negocia su peso relativo frente a un competidor que creció más rápido.
Un motor que mueve mil millones de dólares
La lechería paraguaya es, ante todo, un negocio cooperativo. El país produce cerca de 900 millones de litros de leche al año, una actividad que moviliza unos USD 1.000 millones y en la que participan aproximadamente 5.500 productores y más de 10.000 personas empleadas directamente, según datos difundidos por Fecoprod y la Cooperativa El Quebracho en la última celebración del Día Mundial de la Leche (junio de 2026). De ese total nacional, el 88% de la leche industrializada proviene de cooperativas, un modelo en el que —a diferencia de otros países de la región— el pequeño productor sigue siendo dueño de una porción de la industria, no solo su proveedor.
En volumen de producto terminado, la leche en polvo es hoy el buque insignia de toda la cadena: 179,6 millones de litros procesados en 2025 a nivel país, por encima de las bebidas lácteas fermentadas y no fermentadas (91,7 millones de litros) y muy por delante del yogur y el dulce de leche (más de 45 millones de unidades comercializadas), según el informe estadístico de la Cámara Paraguaya de Industriales Lácteos (Capainlac).
El Chaco, jugador importante
Acá está el dato que más debería llamar la atención del lector chaqueño: la participación relativa del Chaco en la producción lechera nacional viene cayendo de forma sostenida, incluso mientras el volumen que produce sigue creciendo en términos absolutos.
| Año | Participación del Chaco en la producción nacional | Fuente |
|---|---|---|
| 2016 | ~66% (acopio de cooperativas Fecoprod: 381 millones de litros) | Fecoprod, presentación planta de leche en polvo (2018) |
| 2020 | ~32% | CIFCA – Facultad de Ciencias Agrarias, UNA |
| 2025 | ~30% (Caaguazú >50%, Central y Sur ~20%) | Capainlac, vía La Nación (set-2025) |
| 2025 (cierre) / 2026 | 21% (Caaguazú 66%, San Pedro 8%, Alto Paraná 5%) | Capainlac, informe estadístico (jun-2026) |
Las cifras de 2016-2017 miden acopio de las cooperativas afiliadas a Fecoprod, mientras que las de Capainlac miden producción industrial formalizada a nivel nacional
¿Qué explica la caída relativa? No es que el Chaco produzca menos: Trébol (Chortitzer) sigue procesando más de 150 millones de litros de leche cruda al año y, entre las colonias menonitas y unos 120 productores independientes de zonas como El Quebracho, Ávalos Sánchez, Campo Aceval y Covepirizal, hoy operan más de 700 tamberos que sostienen un rendimiento diario superior a los 400.000 litros. El fenómeno es que Caaguazú —con una base de pequeños productores mucho más numerosa y nuevas inversiones industriales— creció a un ritmo que el Chaco, limitado por la disponibilidad de agua y pasturas en gran parte de su territorio, no pudo igualar. Es una historia de éxito ajeno tanto como de estancamiento relativo propio, y todavía no se cuenta así en la región.
Tres cooperativas, ahora una sola voz
El otro movimiento estructural de los últimos dos años pasó casi desapercibido fuera de los círculos cooperativos: en enero de 2024, Neuland y Fernheim disolvieron su copropiedad conjunta «Lácteos CO-OP» —la planta de Filadelfia que procesaba unos 65.000 litros diarios bajo las marcas CO-OP, Tropicana, Campella y Vida— y transfirieron esas marcas y registros sanitarios a la Cooperativa Chortitzer, dueña de Trébol. El acuerdo tripartito garantiza la colocación futura de la leche de los socios productores de las tres cooperativas, pero en los hechos concentra en un solo operador industrial (Chortitzer/Trébol) la enorme mayoría del procesamiento lácteo formal del Chaco Central.
Antes de la fusión operativa, Lácteos CO-OP empleaba en forma directa a 130 personas en su planta chaqueña y a 170 más en su área comercial en Mariano Roque Alonso, además de 200 empleos indirectos entre productores y distribuidores tercerizados. Qué pasó con esa estructura tras la absorción —si se mantuvo, se redujo o se trasladó— es un dato que ninguna cooperativa ha detallado públicamente y que representa una historia pendiente de reportear.
La apuesta industrial: del tambo al polvo que cruza fronteras
En 2018, Chortitzer inauguró la primera planta de leche en polvo del Chaco (y en ese momento la segunda del país), con una inversión que superó los USD 16,5 millones y una capacidad de 250.000 litros diarios, equivalentes a unas 30 toneladas de leche en polvo por día. Fue una apuesta de largo plazo: la planta no operaba todos los días porque la cuenca no generaba suficiente materia prima, y buena parte de la primera producción se pensó para mercados como Bolivia.
Ocho años después, esa apuesta rinde frutos a nivel país. Entre enero y mayo de 2026 las exportaciones lácteas paraguayas alcanzaron casi 10.000 toneladas por más de USD 34,9 millones, duplicando los ingresos del mismo período de 2025, con Brasil como principal comprador y precios de exportación de entre USD 3.800 y USD 3.900 por tonelada de leche en polvo. Solo en mayo el crecimiento mensual fue del 22% en volumen y del 26% en valor. El país exporta hoy leche en polvo a 30 países desde apenas tres plantas —una de ellas la chaqueña—, con capacidad instalada conjunta de más de 20.000 toneladas anuales.
Lo que no está claro, otra vez por falta de desagregación pública, es qué porción exacta de esas exportaciones nacionales sale de la planta de Loma Plata frente a las dos plantas de Caaguazú. Es el mismo problema de fondo que atraviesa todo este análisis.
Lo que los números no cuentan: el vacío fiscal
Esta misma redacción documentó hace pocos días que la Dirección Nacional de Ingresos Tributarios (DNIT) no publica su recaudación desagregada por departamento, lo que impide saber con precisión cuánto aporta el Chaco —y dentro de él, cuánto aporta específicamente la cadena láctea— a las arcas del Estado. Lo único público y comparable es el Censo Económico Nacional, que ubica a Boquerón con 138 unidades económicas industriales y ventas por ₲ 2.294.938 millones, una base que los propios informes de riesgo (Solventa & Riskmétrica) atribuyen explícitamente «a la agricultura, la ganadería y la producción láctea de las colonias menonitas», sin mayor desglose.
Un dato que sí es público y llamativo: desde 2014, Chortitzer utiliza un convenio con una plataforma privada (Taxare/TAXit!) para que sus socios liquiden online el IVA, el IVA Agropecuario y el IRAGRO; de sus más de 7.000 asociados, unos 1.500 productores liquidan sus impuestos por esa vía. Es un nivel de formalización tributaria inusual para la ruralidad paraguaya y sugiere que, aun sin cifras oficiales desagregadas, el sector lácteo chaqueño podría estar entre los más «trazables» fiscalmente del interior del país. Nadie, sin embargo, ha publicado cuánto recauda realmente el fisco de esa cadena productiva.
Fuentes consultadas: Cámara Paraguaya de Industriales Lácteos (Capainlac); Federación de Cooperativas de Producción (Fecoprod); Cooperativa Chortitzer Ltda. / Lácteos Trébol; Cooperativas Fernheim y Neuland / Lácteos CO-OP; CIFCA – Facultad de Ciencias Agrarias (UNA); Dirección Nacional de Ingresos Tributarios (DNIT); Solventa & Riskmétrica (informes de calificación de riesgo, Censo Económico Nacional); Última Hora; La Nación; ABC Color (ABC Rural); Campo Agropecuario; Productiva; EDairyNews; investigación previa de Chaco Sin Fronteras sobre salud fiscal del Chaco Central (21 de julio de 2026).


