El Producto Interno Bruto del país registró un dinamismo del 5,7%, sustentado por el buen desempeño del sector agropecuario. Sin embargo, el enfriamiento de la formación bruta de capital plantea interrogantes sobre la sostenibilidad de las inversiones en infraestructura y tecnología productiva.
Los datos más recientes de las Cuentas Nacionales del Banco Central del Paraguay (BCP) confirman que la economía mantiene una importante cifra de expansión interanual del 5,7%. El motor indiscutible de este resultado sigue siendo el campo, donde la producción agrícola y ganadera ha registrado un repunte clave tanto en el primer como en el segundo semestre.
Sin embargo, detrás del optimismo de los números macroeconómicos se oculta un contraste estructural: la Formación Bruta de Capital Fijo (FBKF) —indicador que mide la inversión real en maquinaria, tecnología, obras e infraestructura— ha perdido tracción.
¿Qué significa esta brecha para la región occidental?
Para el Gran Chaco Central y sus zonas de influencia productiva, la divergencia entre el consumo/producción primaria y la inversión en bienes de capital adquiere una lectura particular:
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Efecto de la producción primaria: La excelente campaña agrícola y el ritmo de la ganadería chaqueña continúan apuntalando los ingresos del sector primario.
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Cautela en bienes de capital: La caída en la tasa de inversión refleja que los productores e industrias locales están actuando con prudencia antes de asumir nuevos compromisos crediticios para la compra de maquinarias pesadas o la ampliación de infraestructura logística.
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Desafío de sostenibilidad: Si la inversión fija no acompaña el ritmo de producción, el crecimiento potencial del sector productivo para los próximos ciclos corre el riesgo de resentirse.


