El escenario político y administrativo en la Municipalidad de Mariscal Estigarribia atraviesa momentos críticos. Según denuncias e informaciones provenientes del entorno comunal, el uso indiscriminado de fondos públicos durante la gestión de Víctor Díaz habría dejado la institución prácticamente en bancarrota, una situación extremadamente compleja que el actual intendente interino, José María Molinas, no está logrando encauzar.
Entre los principales reclamos que sacuden a la Comuna destaca la imposibilidad de honrar el pago de salarios al funcionariado municipal. Se ha constatado que algunos trabajadores incluso llevan acumulados dos meses sin cobrar sus haberes, lo que genera una profunda incertidumbre y malestar sobre su situación laboral y la estabilidad de sus familias.
Fuentes cercanas al exintendente y actual candidato, Víctor Díaz, señalan que esta crisis financiera provocó un notable distanciamiento estratégico respecto a Molinas. La intención de Díaz sería desmarcarse del colapso de las arcas municipales y dejar que el intendente interino asuma de forma absoluta la responsabilidad de la coyuntura desastrosa, evitando así que el descontento de los trabajadores afecte negativamente su imagen política en el tramo final de la campaña electoral. Sin embargo, y a pesar de ello, los funcionarios estarían obligados a trabajar por la Lista 7, en horas de trabajo, hecho que ha sido denunciado por funcionarios municipales de esa comuna que en contacto con nuestro medio pidieron el anonimato por miedo a la represalia y la persecución.
La parálisis administrativa habría sido provocada por la mala gestión de Díaz y el uso irresponsable de fondos públicos
La crisis presupuestaria actual en Mariscal Estigarribia no surge en un vacío. La administración municipal del distrito chaqueño viene acarreando cuestionamientos sobre el manejo de sus recursos, en un contexto regional caracterizado por disputas internas, denuncias partidarias e inestabilidad política.
En julio de 2026, Víctor Díaz concretó el traspaso oficial de la intendencia a José María Molinas para enfocar sus esfuerzos en la contienda electoral, dejando la conducción del municipio en manos de la junta. Durante los últimos meses, el interinato de Molinas ha enfrentado turbulencias dentro de la propia Junta Municipal y disputas partidarias, sumadas a los insistentes reclamos de proveedores y trabajadores por la falta de solvencia económica de la Comuna.
A la par de la parálisis administrativa, la tensión social y política se ha intensificado. Hemos accedido a informaciones y testimonios de fuentes que califican abiertamente a Víctor Díaz de «impresentable» y le reprochan haberle dado la espalda a la ciudadanía tras haber recibido su voto de confianza.
Según estas fuentes, Díaz no da la cara, evita explicaciones y busca culpables, además de minimizar las necesidades de la comunidad. Asimismo, se lo señala como el principal responsable del caos y de los episodios de violencia durante la campaña, recriminándole haber dejado la institución en manos de una persona a quien cuestionan severamente.
Una ciudadanía que exige
Frente a esta situación, sectores de la comunidad y de la oposición exigen transparencia e informes respaldatorios sobre cuatro puntos clave:
El destino de los fondos: En qué se ha gastado el dinero municipal. Estado de las obras: El avance y situación real de los proyectos. Atención a la ciudadanía: Cómo se están respondiendo las necesidades básicas del pueblo. Documentación formal: La rendición clara de cuentas con respaldos documentales.Bajo proclamas de rechazo a la Lista 7 y a su equipo político, advierten que «si no se actúa, el pueblo se levanta», dejando al funcionariado y a la población en máxima incertidumbre mientras los actores políticos ajustan sus discursos e intentan deslindar responsabilidades a pocas semanas del desenlace electoral.


