Hay un patrón que los lectores de Chaco Sin Fronteras empezaron a notar y que este medio decidió poner bajo la lupa: cada vez que una publicación cuestiona la gestión de Víctor Díaz, ex intendente y hoy asesor Ad Honorem de la comuna de Mariscal Estigarribia, se repite casi al instante una avalancha de reacciones «me divierte» (el emoji de la carita riendo) que llama la atención tanto por su volumen como por su uniformidad.
El caso puntual
La publicación de este medio titulada «Consultorías de oro» en la era Víctor Díaz en Mariscal Estigarribia«, que exponía el uso de fondos municipales en contrataciones de consultorías administrativas de 1.000 millones sin cálculos de costos y a ejecutarse en tiempo record, durante su gestión, acumuló 419 «me gusta», 16 comentarios y 15 compartidos. Entre los comentarios visibles, una lectora se preguntaba con ironía para qué sirve la Contraloría General de la República frente a este tipo de casos —una reacción genuina y del tipo que cabría esperar frente a una denuncia de gasto público.
Pero al abrir el detalle de reacciones de otra publicación sobre el mismo tema, el panorama cambia: 389 reacciones «me divierte», frente a apenas 27 «me gusta» y 3 «me asombra». Es un desbalance atípico: una nota que denuncia manejo irregular de fondos públicos genera mayoritariamente «risa».
Al revisar quiénes son esas cuentas que reaccionan con la carita riendo, otro detalle se repite: Facebook las marca con el botón «Invitar», es decir, son perfiles que no forman parte de la red de contactos habitual de la página ni de sus seguidores reconocibles —cuentas ajenas a la comunidad orgánica de Chaco Sin Fronteras que, sin embargo, aparecen reaccionando en masa y de forma coordinada apenas se publica contenido crítico hacia Víctor Díaz.

Un patrón que se volvió costumbre
Este medio identificó que la dinámica no es un hecho aislado: se repite en prácticamente cada publicación que menciona o cuestiona a Víctor Díaz, casi como un reflejo automático. La reacción «me divierte» cumple ahí una función clara dentro de una estrategia de desprestigio: no se discute el contenido de la denuncia ni se aporta un argumento, simplemente se busca instalar la idea de que la información «no merece ser tomada en serio», restándole peso público a la investigación periodística sin necesidad de rebatir un solo dato.
Es exactamente el mismo tipo de comportamiento coordinado que este medio ya documentó respecto a la encuesta viral que daba como «ganador» a Víctor Díaz gracias a la participación de decenas de cuentas falsas, los bots, «leales seguidores» de Díaz, creadas en un lapso de tiempo llamativamente corto y cercano entre sí. En breve Chaco Sin Fronteras explicará el uso de estas cuentas de Facebook, en una investigación que el medio está realizando actualmente de cara a combatir el delito cibernético, y otro tipo de anomalías usadas comunmente en las redes.
Por qué importa
Este tipo de comportamiento coordinado —ya sea impulsado por cuentas falsas, por un grupo organizado de usuarios reales, o por ambos— cumple un objetivo político concreto: desactivar el efecto de una denuncia periodística sin necesidad de desmentirla. Frente a esto, la mejor defensa sigue siendo la misma: que la ciudadanía observe los datos, revise las fuentes y no confunda el ruido digital con la ausencia de fundamento en una investigación.


