Con más de 6 millones de cabezas de ganado y 18 millones de hectáreas productivas, la primera encuesta específica de la DCEA revela la enorme fuerza ganadera de la región, pero también expone la concentración y la urgencia de mano de obra cualificada.
La Dirección de Censos y Estadísticas Agropecuarias (DCEA) presentó los resultados de la primera investigación diseñada de manera exclusiva para medir el mapa productivo del Chaco paraguayo. Los datos confirman el rol central de la Región Occidental en la economía nacional, al tiempo que ponen en evidencia los claroscuros de su desarrollo.
Según el relevamiento, apenas el 2% de los productores agropecuarios del país está asentado en el Chaco, pero este grupo concentra casi el 50% del hato bovino nacional, alcanzando un inventario estimado superior a las 6 millones de cabezas distribuidas en unas 8.000 unidades productivas.
Un territorio que reclama visibilidad oficial
Para llevar a cabo el estudio, la DCEA delimitó una población objetivo superior a las 18 millones de hectáreas productivas (más del 70% de la superficie chaqueña), excluyendo parques nacionales, cascos urbanos, cuerpos de agua y comunidades sin actividad agropecuaria registrada.
«Cuando no le damos estadísticas a una región, es como si fuera un hijo no reconocido. Ahora Paraguay está reconociendo al Chaco como una región productiva, visibilizándolo a través de los números», destacó Anselmo Maciel, técnico de la DCEA.
El relevamiento combinó mediciones directas en grandes propiedades de más de 4 millones de hectáreas con muestreos territoriales en establecimientos de menor escala.
Gestión individual vs. profesionalización
El estudio refleja que el 70% de los establecimientos chaqueños continúa bajo administración unipersonal o individual, mientras que un 22% opera bajo estructura empresarial, una modalidad en crecimiento impulsada por nuevas inversiones nacionales e internacionales.
Sin embargo, uno de los cuellos de botella detectados es la informalidad en los registros productivos de las unidades pequeñas y medianas, lo que dificulta medir indicadores clave como tasas de preñez, parición y destete.


