La Autoridad Reguladora Radiológica y Nuclear (ARRN) firmó un acuerdo clave con Estados Unidos que abre el camino para la incorporación de energía atómica de uso pacífico. El plan prevé la instalación de reactores modulares pequeños para el 2032, orientados a cubrir la creciente demanda eléctrica de las colonias menonitas y polos industriales del Chaco Central.
Un cambio de paradigma energético para la región Occidental
El Gobierno paraguayo ha iniciado formalmente el proceso para incorporar tecnología de generación atómica descentralizada en el territorio nacional. A través del ministro secretario ejecutivo de la Autoridad Reguladora Radiológica y Nuclear (ARRN), Jorge Molina, se confirmó la suscripción de un memorando de entendimiento con el Gobierno de los Estados Unidos. Este documento constituye el primer paso técnico y legal hacia un acuerdo bilateral de cooperación que autorizará la transferencia de componentes de energía nuclear de uso pacífico.
La iniciativa apunta al despliegue de Pequeños Reactores Modulares (SMR) y microreactores de baja escala, con el objetivo prioritario de diversificar la matriz energética y ofrecer potencia constante en zonas estratégicas de alta productividad como el Gran Chaco.
Solución a la demanda industrial y eliminación de barreras de transmisión
Uno de los principales desafíos históricos del desarrollo industrial en el Chaco paraguayo ha sido la necesidad de tender costosas líneas de transmisión de alta tensión a lo largo de cientos de kilómetros desde las hidroeléctricas sobre el río Paraná. La solución propuesta por los microreactores radica en la generación distribuida in situ.
Potencia limpia y constante: Cada módulo ofrece una capacidad de hasta 30 megavatios (MW), aportando energía limpia en un 92% de disponibilidad continua, sin depender de variables climáticas, sequías o caudales de ríos.
Solución para el Chaco Central: En palabras del ministro Jorge Molina: «Juntando cuatro o cinco de estos reactores ya supliríamos todas las necesidades de las colonias menonitas», destacando el impacto directo que tendrá sobre la agroindustria, frigoríficos, plantas procesadoras y centros de datos.
Inversión y costos proyectados
Las estimaciones preliminares señalan que la inversión requerida será de aproximadamente USD 50 millones por cada 15 megavatios de potencia una vez que la tecnología alcance su fase de producción comercial masiva.
Debido a que el desarrollo de estos equipos se encuentra actualmente en etapa de certificación y ensayos de laboratorio en los EE. UU., se prevé que la comercialización a escala global comience hacia 2030 o 2031. Con la actualización del marco regulatorio paraguayo para permitir la inversión privada en energía, las primeras unidades podrían operar en el Chaco hacia 2032.
Mano de obra local e instrucción de alto nivel
Contrario a la percepción habitual sobre la energía atómica, la operación diaria de estos reactores compactos no exigirá un contingente masivo de científicos en física nuclear:
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95% de ingenieros locales: El personal operativo estará compuesto en su inmensa mayoría por ingenieros mecánicos, electromecánicos, civiles y de sistemas egresados de universidades paraguayas.
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Sólo un 5% de especialistas nucleares: Requerido para tareas de alta supervisión específica.
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Alianzas internacionales: La ARRN concretó acuerdos de capacitación de posgrado con la prestigiosa Universidad de Texas A&M (EE. UU.) y el Instituto Balseiro (Argentina).
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Automatización: La tecnología digitalizada de última generación permitirá que un solo operador supervise de forma remota y simultánea múltiples módulos.
Resumen de Datos Clave
| Parámetro | Detalle |
| Capacidad por módulo | Hasta 30 MW (acoplables entre sí) |
| Disponibilidad operativa | 92% continuo (energía firme no climática) |
| Inversión proyectada | ~USD 50 millones por cada 15 MW |
| Población técnica | 95% ingenieros locales / 5% especialistas nucleares |
| Horizonte de llegada al Paraguay | Año 2032 |
Fuente original: La Tribuna / Agencia Reguladora Radiológica y Nuclear (ARRN)


