Por la Redacción de Chaco sin Fronteras. El subsuelo del Gran Chaco vuelve a posicionarse en el centro de la agenda estratégica sudamericana. El Gobierno de Paraguay, bajo la administración del presidente Santiago Peña, confirmó el avance firme hacia una política de evaluación y aprovechamiento de sus recursos hidrocarburíferos y mineros en la Región Occidental. El objetivo central: pasar de la constatación de indicios geológicos a la certificación de reservas comerciales que permitan transformar la matriz productiva de la región.
Según explicó el viceministro de Minas y Energía, Mauricio Bejarano, el país se encuentra en una etapa clave de preparación institucional e infraestructura técnica. “Paraguay debe avanzar hacia el aprovechamiento de sus recursos naturales con una mirada de desarrollo sostenible y con respeto irrestricto a las normativas ambientales”, enfatizó el funcionario al definir el rumbo oficial.
Evidencia geológica: más del 90% de los pozos con indicios de gas
Los estudios geológicos acumulados durante décadas en la cuenca del Chaco paraguayo muestran datos alentadores. De un total de 53 pozos exploratorios perforados en la región, más de nueve de cada diez registraron presencia e indicios de gas natural.
Sin embargo, las autoridades remarcan la prudencia técnica necesaria para no generar falsas expectativas del momento:
“Una cosa es tener evidencia de generación de hidrocarburos y otra muy diferente es contar con reservas certificadas que permitan una explotación comercial”, aclaró Bejarano.
El paso inmediato para la cartera de Energía consiste en profundizar los estudios sísmicos y de perforación profunda para determinar con precisión científica los volúmenes recuperables y certificar la viabilidad económica de su extracción a gran escala.
El Chaco como motor industrial y polo de atracción de inversiones
El eventual desarrollo del gas natural chaqueño promete ser un catalizador sin precedentes para la infraestructura y el empleo en la Región Occidental. Entre los proyectos estratégicos contemplados por el Poder Ejecutivo destacan:
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Generación eléctrica territorial: Aportar estabilidad y soberanía energética a las poblaciones e industrias asentadas en el Chaco.
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Radicación de industrias insumo-dependientes: Favorecer la llegada de plantas de fertilizantes (clave para el sector agropecuario regional), cristalería y cerámica pesada.
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Infraestructura de transporte: Construcción de gasoductos troncales que impulsen la integración logística con los países vecinos y generen mano de obra directa e indirecta.
Respecto al modelo de explotación, el Ejecutivo sopesa dos vías: mantener el régimen tradicional de concesiones a privados o dar el salto hacia Asociaciones Público-Privadas (APP), donde la estatal Petróleos Paraguayos (Petropar) —poseedora de importantes bloques exploratorios— pueda asociarse con grupos inversores internacionales de experiencia comprobada.
El debate ambiental: el caso del Parque Nacional Médanos del Chaco
Uno de los puntos de mayor discusión socioambiental radica en la eventual exploración dentro del Parque Nacional Médanos del Chaco, un ecosistema frágil y de alto valor ecológico.
Actualmente, el Congreso Nacional debate un proyecto normativo orientado a restituir derechos de prospección previamente otorgados a una firma privada. Al respecto, el viceministro aclaró que el debate debe trascender el caso puntual y establecer reglas de juego claras para todo el territorio:
El Ministerio del Ambiente y Desarrollo Sostenible (MADES) se encuentra elaborando criterios normativos actualizados para definir bajo qué estándares de exigencia y monitoreo ambiental podrían —o no— autorizarse actividades productivas o extractivas en áreas bajo régimen de protección.
Evitar la «maldición de los recursos»
En un país cuya matriz eléctrica destaca globalmente por ser casi 100% renovable gracias a las represas hidroeléctricas, la incorporación del gas busca complementar —no sustituir— el perfil de energía limpia, aportando seguridad de suministro y diversificación industrial.
Para evitar que la abundancia de recursos genere desequilibrios económicos o debilidad institucional (fenómeno conocido como la maldición de los recursos naturales), el gobierno enfatiza el fortalecimiento técnico del Estado, la capacitación de talento humano local y la transparencia normativa.
El Chaco paraguayo se encuentra así ante una encrucijada histórica: la oportunidad de convertir sus certezas subterráneas en progreso tangible para sus comunidades, bajo la estricta premisa de la sostenibilidad ambiental y la integración regional.


