Las proyecciones meteorológicas prevén severos desbordes entre noviembre y diciembre. Expertos recomiendan una planificación logística anticipada para proteger la infraestructura y los índices de producción.
El sector pecuario nacional ha encendido las alarmas para la Región Occidental. En el marco de la Expo, la Asociación Paraguaya de Reproducción Animal (APRA) y diversos especialistas instaron de manera urgente a los productores del Bajo Chaco a tomar previsiones logísticas ante las proyecciones del fenómeno climático de El Niño, que anticipa un fuerte incremento de lluvias a partir de agosto.
Los pronósticos oficiales indican que el lento desplazamiento de las aguas, alimentado por las crecientes del Pantanal, provocará el rebose de esteros locales. El escenario más complejo se aguarda para los meses de noviembre y diciembre, con inundaciones severas que afectarán a los establecimientos ubicados en las zonas ribereñas expuestas desde Bahía Negra hasta Paso de Patria.
Los técnicos advierten que las secuelas estructurales de una inundación prolongada pueden golpear la rentabilidad de las empresas agropecuarias hasta por un año. La destrucción de bretes, alambrados e infraestructura paraliza las operaciones. Por ello, la recomendación principal es coordinar el retiro seguro y anticipado de los rodeos hacia zonas altas, revisar los sistemas de contención y reubicar los inventarios críticos. Esta inversión preventiva es clave para mitigar las pérdidas económicas y proteger los índices de mortandad de terneros en los campos de cría.
A la par de los desafíos climáticos, el especialista en reproducción animal, Dr. Gilbert Ochipintti, destacó el extraordinario avance en la genética tropical del país. La base cebúina (Brahman y Nelore) combinada con cruzas industriales (Brangus, Braford, Santa Gertrudis, Canchín) y la incorporación del Senepol, demuestran que el Chaco está preparado para producir carne premium bajo pastoreo directo. Con faenamientos tempranos (de 1 año y medio a 2 años), Paraguay rompe el mito de la dureza de la carne a pastura, ofreciendo un producto tierno, con grasa natural de pigmentación amarilla (rica en betacarotenos) altamente demandado en el mundo. El desafío actual es proteger este valioso patrimonio biológico ante la crecida que se avecina.


