Investigación de Chaco Sin Fronteras. – Mientras el Hospital de Loma Plata corta la atención a miles de asegurados por falta de fondos, el Instituto de Previsión Social administra una cartera de inversiones de más de G. 20 billones, con la mayor parte colocada en bancos y con antecedentes de préstamos millonarios a empresas privadas como Tigo. La pregunta que insiste el Chaco Central: ¿por qué nunca alcanza para un hospital propio?
El corte que ya es costumbre
Esta semana, el Hospital de Loma Plata volvió a suspender la atención a los asegurados del Instituto de Previsión Social (IPS) en el Chaco Central. El motivo fue, otra vez, el mismo de siempre: se agotó el cupo económico pactado en el convenio de tercerización entre el IPS y la Cooperativa Chortitzer Ltda., administradora del centro asistencial.
El presidente de Chortitzer, Ronald Reimer, explicó que esta cooperación se mantiene desde hace unos 30 años, porque la previsional nunca construyó un hospital propio en la zona. El esquema funciona con un monto tope: cuando se consume, el servicio se corta hasta que el IPS negocia —o paga— una ampliación. Reimer atribuyó el nuevo corte a que el IPS atraviesa dificultades financieras severas, y reconoció que la entidad mantiene una deuda con el hospital que no impidió que este siguiera atendiendo hasta agotar el cupo disponible.
En Loma Plata se estima que hay unos 8.000 asegurados, aunque el hospital también recibe pacientes de otras zonas del Chaco y del país. Las distancias agravan el problema: hay comunidades, algunas cercanas al Pilcomayo, desde donde llegar hasta Loma Plata implica hasta cinco horas de viaje por caminos vecinales. La consecuencia inmediata ya se registró, con pacientes derivados de urgencia hasta Minga Guazú, en Alto Paraná, a cientos de kilómetros de sus casas.
Una crisis que se repite hace más de una década
El historial reciente muestra que no se trata de un hecho aislado, sino de un mecanismo que se repite sistemáticamente:
- 2022: el hospital de Filadelfia recortó servicios por una deuda de más de G. 12.000 millones que el IPS mantenía con los hospitales de la zona.
- Enero de 2024: un contrato de G. 57.800 millones, pensado para cubrir la atención hasta noviembre, se agotó en apenas 14 meses.
- Abril de 2024: Filadelfia y Loma Plata suspendieron nuevamente la atención; solo el Hospital Concordia de Neuland mantenía cupos.
- Mayo de 2024: se reactivó el servicio de forma temporal, con un contrato de emergencia que excluía las cirugías de alta complejidad.
- Agosto de 2026: asegurados de Neuland reportaron meses sin servicio de IPS en su zona.
- Septiembre de 2026: nuevo corte en Loma Plata, por agotamiento de cupo.
Contrato, cupo, agotamiento, corte, negociación, reactivación parcial: el mismo ciclo, una y otra vez.
El esquema nació de una carencia estructural. Boquerón, pese a concentrar miles de aportantes activos, nunca tuvo un hospital propio del IPS, por lo que la atención se brinda mediante contratos con tres instituciones privadas de las colonias menonitas: el Hospital Filadelfia, el Hospital de Loma Plata y el Hospital Concordia de Neuland. En 2024 se reportó que una consulta particular en esos hospitales rondaba los G. 105.000, una internación superaba los G. 743.000 por día, y una hora de urgencias costaba G. 380.000 fuera del convenio: montos que una familia que ya aporta mensualmente al IPS debe volver a pagar de su bolsillo cuando el cupo se corta.
Hubo además señales de irregularidad en el manejo de los contratos: una nota de verificación de la Dirección Nacional de Contrataciones Públicas, de noviembre de 2022, había observado que la Cooperativa Chortitzer no cumplía con la solvencia económica exigida; pese a eso, el IPS le adjudicó igualmente el contrato.
Ya en 2021, pobladores de Filadelfia, Neuland y Loma Plata habían exigido la construcción de un hospital IPS en la zona, señalando que existía un terreno cedido por la Municipalidad de Filadelfia en el Cruce Médanos para iniciar la obra. Cinco años después, ese hospital sigue sin existir. La fotografía que motivó parte de esta cobertura —tomada frente al monumento de la Cruz del Chaco, en el cruce de rutas de Neuland— documenta la protesta más reciente: vecinos de las tres colonias, con carteles que exigían un hospital IPS de alta complejidad, señalando que la zona reúne más de 9.000 aportantes y unos 8.000 beneficiarios solo en esa comparación.
La otra cara: dónde pone el IPS su plata
Mientras el Chaco Central negocia cupo por cupo la atención de sus asegurados, el IPS administra una masa de fondos que no deja de crecer. Según el informe de inversiones de marzo de 2026 de la propia previsional, el portafolio global alcanzó los G. 20 billones (unos USD 3.100 millones), con más del 69% del total colocado entre instrumentos bancarios y bonos de oferta pública. Los certificados de depósito de ahorro (CDA) y otros instrumentos bancarios concentraban el 46,62% de esa cartera, equivalentes a G. 9,36 billones.
El Fondo de Reserva histórico del IPS, por su parte, cerró 2025 con un saldo de G. 17,81 billones —el peor crecimiento anual en una década, apenas 1%—, con recursos colocados principalmente en Sudameris Bank, UENO Bank, Banco Nacional de Fomento y Banco Continental, además de bonos de la Agencia Financiera de Desarrollo. La institución también posee 776 inmuebles destinados a renta, que generaron G. 14.624 millones en cánones durante 2025, y mantiene 49.693 préstamos activos, el 77% de ellos otorgados a jubilados y pensionados.
La concentración bancaria llegó a un punto de tensión legal: en julio de 2026, autoridades del IPS reconocieron que las inversiones de la entidad en el sistema financiero llegaban al 65%, superando en diez puntos el límite del 55% fijado por la nueva Ley N° 7235/23 de la Superintendencia de Pensiones y Jubilaciones. El propio presidente del IPS, Isaías Fretes, admitió públicamente la paradoja de fondo: la entidad tiene tanta liquidez acumulada que no encuentra dónde seguir invirtiéndola dentro de los márgenes legales.
El antecedente Tigo: cuando el IPS sí encontró dónde prestar
Ese apetito inversor no es nuevo, y tampoco se limitó siempre a los bancos. En 2017, el IPS oficializó un préstamo de G. 367.000 millones (unos USD 66,7 millones) a Millicom International, la empresa detrás de Tigo Paraguay, destinado a financiar la expansión de sus redes 3G y 4G LTE en Asunción, Ciudad del Este, San Lorenzo y zonas rurales. La operación se estructuró con garantía del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), que cubría el 100% del riesgo crediticio: si la empresa fallaba, el IPS cobraba igual y era el BID quien perseguía la deuda. La tasa pactada fue del 11% anual, repartida entre el IPS y el organismo multilateral.
Es decir: el IPS tiene, desde hace años, la capacidad y la autorización legal para colocar fondos en operaciones de gran escala con empresas privadas —bajo el argumento de diversificar su cartera y mejorar el rendimiento de sus inversiones—, mientras en el Chaco Central el argumento para no construir un hospital propio ha sido, sistemáticamente, la falta de recursos.
La pregunta que el Chaco lleva más de una década haciendo
Ningún informe público vincula de manera directa los fondos colocados en bancos o prestados a empresas como Tigo con la falta de pago a los hospitales chaqueños: son fondos administrados bajo reglamentos distintos (el Fondo de Jubilación, el Fondo de Salud y el Fondo Administrativo funcionan, según la propia normativa del IPS, de manera independiente entre sí, sin poder transferirse recursos de uno a otro). Pero el contraste es difícil de ignorar para quienes llevan más de diez años reclamando en la calle: una institución que declara no encontrar dónde invertir miles de millones de dólares, y que en el pasado sí encontró margen para financiar la expansión de una operadora de telefonía privada, sigue sin resolver la atención médica de una región que aporta miles de millones de guaraníes cada mes.
Mientras se negocia una nueva ampliación de cupo en Loma Plata, la Región Sanitaria del Chaco ya reporta un aumento de consultas en los hospitales públicos, que absorben a los asegurados sin acceso vía IPS, y se coordinan derivaciones de pacientes críticos hacia hospitales especializados del IPS en Asunción. En el plano político, la Cámara de Diputados avanza con una comisión investigadora sobre el IPS y el Ministerio de Salud, aunque su composición y alcance ya generaron cuestionamientos. Los referentes políticos que históricamente han mediado en las negociaciones del Chaco Central son el diputado Francisco Petersen y el senador Orlando Penner.
Detrás de cada corte de servicio sigue la misma pregunta sin respuesta: ¿por qué una región con más de 23.000 personas entre aportantes y beneficiarios, según cifras citadas por los propios manifestantes, continúa sin un hospital propio de la previsional? Mientras esa respuesta no llegue, la ecuación seguirá siendo la misma: cupo, corte, viaje, deuda —y una cartera de inversiones que, lejos del Chaco, sigue buscando dónde crecer.
Nota elaborada con base en comunicados oficiales de los hospitales de Loma Plata, Filadelfia y Concordia-Neuland; declaraciones de autoridades de Chortitzer Ltda. y de la Región Sanitaria del Chaco; informes de inversión y memoria del IPS correspondientes a 2025 y 2026; y cobertura de medios regionales y nacionales (Última Hora, ABC Color, RCC, Diario HOY, Unicanal, InfoNegocios).


