La Región Occidental alcanzó las 163.844 hectáreas cultivadas de soja, consolidando una fuerte recuperación tras las pérdidas provocadas por la sequía de 2024. Los menores costos directos de producción impulsan el entusiasmo agrícola, aunque los desafíos climáticos y logísticos siguen marcando el ritmo.
La agricultura en el Chaco paraguayo vuelve a tomar impulso de la mano de la soja. Tras el impacto negativo causado por la sequía en el ciclo 2024, la Región Occidental logró revertir la tendencia y sumó 54.775 hectáreas adicionales, pasando de 109.069 hectáreas en 2025 a 163.844 hectáreas en la zafra 2026, lo que representa un repunte del 50,2%.
El crecimiento no se dio de forma uniforme en todo el territorio, sino que estuvo fuertemente concentrado en los departamentos del norte y central del Chaco:
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Boquerón: Lideró la expansión al pasar de 78.238 a 111.681 hectáreas.
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Alto Paraguay: Registró un salto porcentual destacado, duplicando su área de 16.358 a 37.375 hectáreas.
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Presidente Hayes: Tuvo un incremento marginal, pasando de 14.473 a 14.786 hectáreas.
Decisiones del productor frente al clima
El avance del cultivo refleja una constante adaptación de los productores locales. Luego de las pérdidas de 2024, muchos establecimientos habían volcado parte de sus tierras hacia el algodón. Sin embargo, las posteriores variaciones en la humedad afectaron el rendimiento algodonero, inclinando nuevamente la balanza a favor de la soja, que ofreció mejores márgenes en los últimos ciclos.
Menos costos por hectárea compensan menores rendimientos
El atractivo de sembrar en la Región Occidental reside en la estructura de costos:
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Costo directo en el Chaco: Se ubica entre USD 350 y USD 400 por hectárea.
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Costo directo en la Región Oriental: Demanda entre USD 700 y USD 800 por hectárea.
Esta ventaja financiera permite amortiguar la brecha en la productividad. Mientras que la Región Oriental alcanza promedios de 3.300 kg/ha, el Chaco registra rendimientos que oscilan entre 2.200 y 2.400 kg/ha, aunque en suelos con mayor historial agrícola ya se logran picos de 3.800 a 4.000 kg/ha.
Cerca del 50% de las 370.000 hectáreas agrícolas chaqueñas tiene menos de cuatro años de uso, por lo que el reto principal consiste en consolidar los suelos para estabilizar los rindenes con el paso de los años.
Factores de riesgo: Agua, temperaturas y caminos
Pese al repunte, la producción agrícola en el Chaco mantiene desafíos estructurales:
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Estrés hídrico y térmico: Las elevadas temperaturas aceleran la evaporación del agua en el suelo, volviendo crítico el régimen de lluvias durante los meses clave de siembra (diciembre y enero).
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Logística y conectividad: Distancias de hasta 350 kilómetros hacia los centros de acopio y la alta dependencia de caminos de tierra dificultan el tránsito de maquinaria pesada y el transporte de la cosecha durante periodos de lluvia.
Con un área total nacional que ya supera las 5 millones de hectáreas entre ambas regiones, el Chaco reafirma su rol como la nueva frontera agrícola del Paraguay, apuntando a un crecimiento que priorice la eficiencia productiva y la adaptación al entorno.


